Evaluando conocimientos en tiempo real con Plickers

Un método muy útil que tenemos los docentes para obtener información de nuestro alumnado es a través de cuestionarios. En situaciones donde queremos explorar los conocimientos previos del alumnado sobre un tema o repasar antes de una prueba, realizar un cuestionario puede convertirse, incluso, en un elemento motivador. Sin embargo, la posterior corrección de estos podría convertirse en un trabajo tedioso y monótono.

En los últimos años han ido surgiendo herramientas que han facilitado la realización de estos cuestionarios y su posterior utilización como elemento de evaluación (Trujillo Sáez, 2014). El problema que conllevaba el uso de esta tecnología es que el alumnado necesita utilizar un teléfono móvil, una tableta o un ordenador para poder realizar el cuestionario, algo que aún genera más dolores de cabeza que satisfacciones en los centros educativos.

La solución ideal para el profesorado es Plickers (Viñas, 2016). La combinación de esta aplicación con la página web permite, de una manera muy cómoda y gratuita, obtener datos en tiempo real sobre qué saben nuestros estudiantes y gestionarlos de forma práctica para incluirlos en su evaluación.

El proceso es muy sencillo. Una vez registrados en la web , montamos nuestra clase (Moreno, 2015). Vamos introduciendo los nombres de los estudiantes y asignándoles un número con el que a partir de ese momento se vincularán todos los datos que se obtengan.

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Imagen 1. Creación de una clase asignando número a los estudiantes

 

A continuación, elaboramos el cuestionario que queramos utilizar. La web nos da la posibilidad de ir guardándolos, de tal manera que podremos crear nuestra propia biblioteca para reutilizarlos cada vez que lo consideremos necesario.

 

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Imagen 2. Pantalla de gestión de los cuestionarios

 

La manera de ir realizando las preguntas también es muy sencilla e intuitiva. Además, podemos añadir imágenes que acompañen al texto de la pregunta. Cuando ya lo tengamos finalizado, el siguiente paso consiste en descargar las tarjetas que utilizaremos en clase. En la pestaña “cards” de la misma página web podremos bajar un .PDF para imprimir. Cada tarjeta tiene un número, que será el que se enlace con el que se le haya asignado previamente al alumnado; y cuatro letras, que son las cuatro posibles respuestas a las preguntas del cuestionario. En función de la situación en la que se disponga la figura y de la letra que quede en la parte de arriba se registrará una respuesta u otra.

Desde nuestro punto de vista, esta es la mayor ventaja que ofrece Plickers, ya que el uso de dispositivos queda limitado al profesor, pues los estudiantes ofrecen sus respuestas a través de estas figuras que serán utilizadas cada vez que trabajemos con la aplicación. Además, como cada una es diferente de las demás, se reduce la posibilidad de que se copien las respuestas entre ellos.

 

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Imagen 3. Ejemplo de tarjeta de Plickers

 

Tenemos la clase creada, el cuestionario preparado, las tarjetas impresas… ahora hay que aplicarlo en el aula. Repartimos las tarjetas al alumnado según el número que les hayamos asignado, abrimos la página web y, a la vez, la aplicación Plickers que debemos habernos descargado previamente en nuestro teléfono móvil.

Nuestro terminal servirá como herramienta de gestión de las preguntas y de obtención de datos mediante su cámara. La pantalla de la pizarra digital únicamente funcionará como proyector de las preguntas y de las respuestas que cada alumno ofrece. Es decir, elegimos en nuestro terminal la clase y el cuestionario, pinchamos la pestaña “Live View” de la página web (vinculando ordenador, pizarra y teléfono móvil), seleccionamos las preguntas, alumnos y alumnas alzan sus tarjetas con las opciones que creen correctas, nosotros realizamos un escaneo con nuestro teléfono móvil y los datos pasan inmediatamente a la web. Las reacciones que causan en el alumnado los primeros usos de Plickers son muy divertidas.

 

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Imagen 4. Ejemplo de uso de Plickers en el aula

 

Esta dinámica no solo nos permite obtener información en tiempo real e individual sobre los conocimientos sobre una cuestión de cada uno de nuestros estudiantes (Sanz, 2015), sino también les ofrece a ellos la misma posibilidad para conocer qué saben o recuerdan y qué no sobre el tema que estemos tratando.

Cuando hemos terminado, toda la información queda almacenada en la web para su posterior gestión. La pestaña “Reports” nos permite recuperar datos estadísticos de cada pregunta según las clases donde se hayan realizado, o de recuperar todos los datos sobre un cuestionario concreto con un alumnado específico, señalando el porcentaje de aciertos, la respuesta que cada alumno y alumna ha dado a cada pregunta, si era correcta o no, y el tanto por ciento de aciertos en la clase a cada una de las preguntas.

 

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Imagen 5. Pantalla de gestión de los datos del cuestionario por estudiante

 

Más allá de la prueba en sí, esta opción posibilita la realización de comparativas para determinar el nivel de avance o no de una clase, pues si aplicamos el cuestionario por segunda vez semanas después de la primera podremos determinar estadísticamente si han mejorado sus puntuaciones y, por tanto, si han adquirido conocimientos sobre el tema tratado.

Evidentemente, el uso de Plickers también presenta algunos inconvenientes que hay que señalar. En primer lugar, las preguntas que realicemos solo pueden ser de señalar la opción correcta o de verdadero-falso, no permite respuestas desarrolladas. En segundo lugar, debemos gestionar el uso de las tarjetas para que los olvidos no impidan la realización de la actividad. En tercer lugar, debemos tener en cuenta el consumo de batería que supone la aplicación: si queremos utilizarlo en más de una clase en un mismo día no se nos puede olvidar el cargador. Y por último, debemos señalar en nuestra agenda en qué día lo utilizamos para no perder demasiado tiempo en la búsqueda y recuperación de los datos, pues la web lo ofrece a través de un calendario.

Por lo demás, Plickers es una herramienta útil y cómoda para un tipo de evaluación concreta, como es la realización de cuestionarios; y para el alumnado, se convierte en una forma amena e incluso divertida de explorar conocimientos o repasar contenidos.

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